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El famoso arquitecto Michael Reynolds, ideólogo de la “Earthship Biotecture”, visitó Uruguay y será artífice de la primera escuela pública 100% autosustentable de Latinoamérica, a instalarse en Jaureguiberry, departamento de Canelones.

Uruguay se alista a tener la primera escuela autosustentable del continente. El emprendimiento comenzará a construirse en noviembre y se espera que en ocho semanas esté listo. Específicamente, en Jaureguiberry, Canelones, se levantará un edificio de 270 metros cuadrados, autosuficiente en la generación de electricidad, calefacción y agua corriente. Diseñado por el arquitecto Michael Reynolds, el edificio contará con paneles solares y un sistema de recolección de aguas pluviales, que se utilizarán tanto para los baños y la cocina como para regar el invernadero. Además, tendrá un sistema de tratamiento del agua residual, para ser reusada.

Se trata de una iniciativa enmarcada en el método de construcción, Earthship Biotecture, creado por Michael Reynolds, conocido a nivel internacional como el “Eco warrior” o “guerrero de la ecología”. El sistema conjuga elementos tradicionales de la construcción, como la mezcla, con objetos de desuso: neumáticos, botellas de vidrio y plástico, y latas. Asimismo, la planta de la escuela está pensada para interactuar con el entorno, de manera de aprovechar las horas de luz solar al máximo, así como garantizar una temperatura agradable para los alumnos durante todo el año. La interacción con el lugar donde se asienta el edificio, es una de las características de la Earthship Biotecture y la autosustentabilidad de sus construcciones.

En la obra participarán 70 voluntarios, que aprenderán el sistema de trabajo y podrán después aplicarlo a otras construcciones. El proyecto cuenta con la autorización de la ANEP-Codicen, fue declarado de interés por el Mvotma y el MEC, y la auspician la Facultad de Arquitectura y la embajada de EEUU en Uruguay. La iniciativa es respaldada por el Centro de Comerciantes de Neumáticos del Uruguay, una organización sin fines de lucro que promueve la reutilización de los neumáticos en desuso.

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Michael Reynolds, el “eco-warrior” como le definieron en EEUU, junto con dos arquitectos uruguayos trabajará en el proyecto. Juntos, presentaron el nproyecto de esta primera escuela autosustentable de Uruguay y de América del Sur. Se trata de la construcción de un edificio único, que no solo oficiará de escuela para la zona de Jaureguiberry, sino que contará con un invernadero para cultivar alimentos orgánicos para los niños que concurran.

Todo salió de una idea de Martín Espósito, que vio “El guerrero de la basura” y empezó a pensar, a darle vueltas en cómo traerlo. Lo primero que decantó fue hacerlo con niños, porque trabajando con ellos, si se acostumbran a lo que hay detrás, son los que van a trasladar la idea a sus padres y van a crecer en esta filosofía.

Yo lo he visto en el mundo. Cuando la gente empieza a ver lo que se puede hacer con los neumáticos, cuando ve cómo se realizan construcciones, no solo no las tira más, sino que se detiene a levantarlas de donde estén y las guarda. Lo interesante no es seguir diciéndole a la gente que está mal tirar cosas y que no hay que hacerlo, sino mostrar que esas cosas tienen un valor y dárselo. Las botellas, las latas, los neumáticos, si ven que son de valor, van a empezar a juntarlas. En India, estuvimos construyendo tras el tsunami, y necesitábamos botellas de plástico. Les dijimos a los niños que les daríamos una rupia por cada una que trajeran, y no quedó ni una sola en la calle. Les explicamos para qué las necesitábamos y les dimos un valor, y juntaron absolutamente todas, era imposible encontrar una suelta. Lo importante es darle un valor y mostrar el resultado.

Otras ciudades tienen programas para recolectar y juntar los elementos que pueden usarse para reciclar. La verdad es que usarlos para construir en lugar de deshacerlos para transformar en materia prima, es más fácil y económico. No es necesario que la gente guarde las cosas en sus casas. Pueden ir allí y buscar los materiales para construir una cerca, una pared o lo que necesite. No es algo que ocurra de la noche a la mañana, todos los cambios necesitan una organización de tareas. Las comunas cooperan. No puedo decir “cómo se puede hacer” pero sí decir que he visto que ocurre y que realmente funciona. Aunque los materiales que se están juntando son para el proyecto, uno de los encargados de la construcción en Jaureguiberry, esperan que pueda seguir haciéndose, porque la idea es que se “replique” la construcción, que cambie la mentalidad en cuanto al valor de los objetos que se desechan.

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La construcción dura ocho semanas, se hace con voluntarios, de aquí y del exterior. La planificación la hacemos en conjunto, ellos nos brindan un sistema de construcción de vivienda, y nosotros adecuamos el plano. Se trabaja en etapas definidas. La terminación interna, incluidos electricidad y plomería, todo se hace dentro de las ocho semanas. Es un edificio autosustentable en cuanto a que recoge y guarda agua –circula por las paredes- y genera electricidad por paneles solares, que se utiliza para iluminar y calefaccionar.

La escuela constará de tres salones y dos baños, además de la huerta orgánica interior, que es también como un pasillo de circulación entre los otros cuartos. Aunque es la primera escuela pública de Sudamérica, hay otros edificios parecidos en Argentina y en Isla de Pascua; en el Bolsón, en la zona patagónica, es un colegio privado. La construcción de Isla de Pascua es una escuela de música, financiada por una artista originaria del lugar, y auspiciada por la municipalidad.

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Fuente: elciudadano.cl