La bióloga de la Universidad de São Paulo – USP, Milla Almeida, desarrolló un sustrato sustentable que funciona como alternativa a los existentes en el mercado.

Un proyecto de maestría desarrollado en la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades (EACH) de la USP creó dos sustratos para tejados verdes: el primero a base de bagazo de caña de azúcar, y el segundo con fibras de coco verde. La investigación presentó resultados siempre igual o superiores a los del sustrato control utilizado y generó una patente para la Agencia USP de Innovación (Auspin) de la USP.

Techos verdes son modelos de plantación en tejados, en los que se pueden cultivar desde gramíneas hasta hortalizas. Los Jardines Suspensos de Babilonia suelen ser señalados como un ejemplo primitivo de esta técnica, pero los techos verdes como los conocemos hoy sólo pasaron a ser desarrollados durante el siglo XX, con el crecimiento de los grandes centros urbanos. La principal ventaja de las cubiertas verdes es que atenúan diversos problemas ambientales de las ciudades, como el impacto de la lluvia ácida y la aparición de islas de calor. En la ciudad de São Paulo, lugares como la Fundación Cásper Líbero y el Shopping Eldorado ya poseen tejados verdes para minimizar esos problemas.

Prototipos

El estudio de la EACH, desarrollado por la bióloga Milla Araújo de Almeida bajo orientación de la profesora Renata Colombo, utilizó la caña de azúcar y el coco verde como bases de nuevos sustratos para tejados verdes. «Además de la cuestión del costo, no es posible medir económicamente la importancia de reaprovechar esos residuos y de minimizar los daños ambientales. Queremos crear un ciclo de sustentabilidad», explica la profesora.

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El coco y la caña fueron elegidos por ser comunes en Brasil y no poseer destino definido después del uso primario. La cáscara del coco es un residuo común después de aprovecharse sus propiedades alimenticias y el bagazo de caña de azúcar es un subproducto del uso energético de esa materia prima.

Prototipo

A partir de eso, esos materiales pasaron por procesos de desfibrilación y desinfección y tuvieron que convertirse en sustancias inertes, o sea, fueron tratados para no reaccionar químicamente. Después, se probaron tres composiciones diferentes para el sustrato de caña y tres para el de coco. Se eligió para cada uno la opción de menor peso y que absorba mejor el agua de lluvia, características que hacen los sustratos más adecuados para el uso en tejados verdes.

Los prototipos con los sustratos elegidos fueron dispuestos por seis meses, inicialmente en un área externa y luego en una sala disponible por la Habits, una incubadora de proyectos de emprendedorismo en la EACH. Entonces, fueron comparados con un modelo de control, que utilizaba un sustrato ya disponible en el mercado, que no especifica una materia prima base. Unos al lado de los demás, los modelos montados cubrían un área total de casi 80 m².

La intención era producir alternativas más baratas y eficientes que las ya disponibles. Al ser probados para el uso en tejados, todos los tres sustratos fueron tratados con humus de lombriz producido por las investigadoras y tuvieron grama esmeralda plantada en su suelo.

Sustratos

Sustrato control arriba, sustrato de fibra de coco a la izquierda y sustrato de bagazo de caña a la derecha.

El proyecto fue desarrollado entre 2015 y 2018 y durante los primeros 18 meses no recibió ningún tipo de ayuda financiera. Después, Capes proporcionó una beca de maestría para los 18 meses finales del proyecto. «Lo que me motivó, incluso cuando no recibía ayuda, fue creer que mi trabajo podría dar una contribución socioambiental para cambiar la forma en que lidiamos con el medio urbano y con la sostenibilidad», cuenta Milla Almeida.

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Los resultados valieron el esfuerzo de la investigadora: todos los análisis demostraron que los sustratos de bagazo de caña de azúcar y fibra de coco verde eran tan adecuados, o más, como el sustrato control. Las pruebas evaluaban el rango nutricional, el PH de los materiales y el desarrollo de la hierba, además del peso de la estructura. El sustrato de la fibra de coco, en particular, tuvo un desarrollo por encima del promedio de todos los demás analizados.

La patente de la técnica está bajo la responsabilidad de Auspin, que está promoviendo el producto.