Primera barrera de burbujas de aire intercepta plásticos en los canales de Ámsterdam

Los canales de Amsterdam, en la capital de los Países Bajos, suman más de 100 kilómetros y no están a salvo de la contaminación plástica. Sin embargo, un invento curioso está llegando a la ciudad para resolver este problema. Esta es «La Gran Barrera de Burbujas», una tecnología que crea burbujas en el agua y facilita la recolección de desechos plásticos.

The Great Bubble Barrier (La Gran Barrera de Burbujas), la primera del mundo en ser desplegada para recoger los plásticos de los canales. No se trata de un obstáculo compacto, sino que las burbujas resultan del aire comprimido inyectado en un tubo de 60 metros, perforado y plantado en diagonal en el fondo, que genera un flujo vertical capaz de impulsar los residuos hacia la superficie. La corriente así creada los lleva luego hasta el borde, para su recogida antes de que acaben en el Mar del Norte. Presentado este jueves en el Muelle del Oeste (Westerdok), de la capital holandesa, el experimento ha surgido de una start up que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y la Compañía Regional de Aguas.

Primera barrera de burbujas de aire intercepta plásticos en los canales de Ámsterdam

El mecanismo funciona de manera simple y, mejor aún, no bloquea el paso de los barcos y no daña la fauna marina. Desarrollado para ríos y canales, la idea es recolectar los desechos antes de que lleguen al mar y los océanos, incluidos pequeños fragmentos microplásticos.

Primera barrera de burbujas de aire intercepta plásticos en los canales de Ámsterdam

Esta pequeña plataforma de burbujas estará en marcha las 24 horas del día, los siete días de la semana, aportando un grano de arena a un gran problema: el equivalente a un camión de basura lleno de plásticos se arroja al mar cada minuto en el mundo y más de dos tercios de plásticos en el océano salen de ríos y canales.

Desde esta pequeña empresa reconocen que este proyecto es un apoyo a otros tantos que buscan limpiar las aguas y subrayan que «la solución real reside en la conciencia» de los ciudadanos, que deben usar menos plásticos y, sobre todo, dar un uso inteligente a los que se tienen.

 

 

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