Ni entierro ni incineración: el ‘compostaje humano funerario’ como alternativa sustentable

La instalación del primer sistema de compostaje humano funerario del mundo está programada para abrir en la primavera de 2021 después de que los legisladores del estado de Washington legalizaron el proceso póstumo a principios de este año.

La empresa Recompose, con sede en Seattle, será la primera en ofrecer “reducción orgánica natural”, un proceso que, según la propietaria Katrina Spade, convierte los restos humanos (huesos, dientes y demás) en tierra orgánica.

“La transformación de cuerpos humanos en tierra ocurre dentro de nuestros recipientes de recomposición hexagonales reutilizables. Cuando el proceso haya finalizado, las familias podrán llevarse a casa parte del suelo creado, mientras que los jardines en el lugar nos recordarán que toda la vida está interconectada”

Ni entierro ni incineración: el 'compostaje humano funerario' como alternativa sustentable

El sitio en el vecindario SoDo de Seattle contará con un sistema modular de 75 ‘recipientes de recomposición’ hexagonales reutilizables, dispuestos de una manera que ofrezca un espacio privado y tranquilo para que sus seres queridos celebren ceremonias o rituales conmemorativos.

Cada cuerpo se envolverá en una sábana transpirable y se sellará en un recipiente con forma de bañera rodeado de astillas de madera, heno y alfalfa para promover la descomposición.

En el transcurso de cuatro a siete semanas, el recipiente con control de humedad y temperatura se gira para airear el contenido, lo que permite que las bacterias naturales descompongan los restos.

El proceso da como resultado aproximadamente un metro cúbico de tierra y llenando aproximadamente dos carretillas.

Las familias podrán llevarse a casa el suelo y usarlo como compost, mientras que cualquier suelo no reclamado será donado a los esfuerzos de reforestación en el área.

El método Recompose se inspiró en los entierros verdes, donde los cuerpos están enterrados en áreas boscosas y se les permite descomponerse de forma natural.

La firma desarrolló una forma de acelerar ese proceso y llevarlo a cabo en áreas urbanas con acceso limitado a cementerios naturales.

Ni entierro ni incineración: el 'compostaje humano funerario' como alternativa sustentable

Washington se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en aprobar explícitamente la reducción orgánica natural en mayo de este año.

Los partidarios dicen que el método es una alternativa ecológica a la cremación, que libera dióxido de carbono y partículas en el aire, y al entierro convencional, en el que las personas son drenadas de su sangre, bombeadas con formaldehído y otras sustancias químicas que pueden contaminar el agua subterránea, y colocadas en un ataúd casi indestructible, ocupando tierra.

¿Qué es el compostaje humano?

Un cuerpo se mezcla con sustancias como astillas de madera y paja.

Las astillas de madera, la alfalfa y la paja crean una mezcla de nitrógeno y carbono que acelera la descomposición natural cuando un cuerpo se coloca en un recipiente controlado por temperatura y humedad y se gira.

Alrededor de dos carretillas de tierra se producen en el lapso de varias semanas.

Pedersen dijo que la legislación fue inspirada por su vecina: Katrina Spade, estudiante de posgrado de arquitectura en la Universidad de Massachusetts, Amherst, cuando comenzó a investigar la industria funeraria.

Se le ocurrió la idea del compostaje humano, basándose en una práctica que los granjeros han utilizado durante mucho tiempo para deshacerse del ganado.

«Nos preguntamos cómo podríamos usar la naturaleza, que ha perfeccionado el ciclo de vida / muerte, como modelo para el cuidado de la muerte humana», dijo Spade.

«Vimos una oportunidad para este momento profundo de retribuir a la tierra y volver a conectarnos con estos ciclos naturales».

Ni entierro ni incineración: el 'compostaje humano funerario' como alternativa sustentable

 

 

Martín Reid

Apicultor, experto en sostenibilidad, apasionado por los huertos, el cultivo de alimentos orgánicos y las hierbas medicinales. Escribe para "El Horticultor" desde 2014.