La ciudad tiene una de las mayores tasas de internación por asma infantil en el estado de Texas.

Dallas planta árboles en caminos de estudiantes para reducir las islas de calor

Falta de áreas verdes, exceso de construcciones y mucha contaminación. Este es el combo perfecto para la formación de islas de calor en las ciudades modernas. En Dallas, ciudad del estado de Texas (EEUU), la solución a este problema ha sido muy simple: plantar más árboles.

Antes de comenzar el proyecto de expandir las áreas verdes, se asignó qué partes de Dallas eran más afectadas por el efecto de las islas de calor. Y el barrio de Oak Cliff fue el elegido.

Árboles en el camino

La iniciativa ya ha plantado 500 árboles con la ayuda de voluntarios, que incluye a estudiantes e iglesias locales.

Una idea del proyecto es que está concentrado en realizar los plantíos en el medio del barrio, exactamente en las rutas recorridas por los estudiantes para ir a la escuela y donde pasan normalmente los residentes para realizar sus actividades diarias. Esa priorización de donde plantar árboles aleja la idea de área verde dentro de espacios limitados y resalta que la ciudad también necesita estar conectada con los árboles.

Calor y salud

Dallas posee la tercera isla de calor urbana que más crece en Estados Unidos. Ocupa el 13º lugar entre las 25 ciudades más contaminadas por ozono, según la American Lung Association. Y aún más: tiene una de las mayores tasas de internación por asma infantil en el estado de Texas.

“Dallas es caluroso y cada vez más caluroso, con temperaturas en verano regularmente por encima de los 30 ° C”, afirma Janette Monear, Presidente y CEO de la Texas Trees Foundation. “Nuestra investigación revela que los árboles y los espacios verdes son tres veces más eficaces que otras estrategias para mitigar la creciente isla de calor en Dallas. Podemos limpiar y enfriar nuestro aire considerablemente plantando estratégicamente árboles por toda la ciudad.

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Según The Nature Conservancy, los árboles recién plantados brindarán cerca de 2,9 millones de dólares en beneficios ambientales a lo largo de 40 años. Esto incluye 248 toneladas de contaminación de CO2 extraída del aire y más de cuatro millones de galones de agua de lluvia interceptados durante la vida de los árboles. Además, los árboles ayudarán a limpiar y enfriar el aire y mejorar la vida en los alrededores de los barrios vecinos. “Tenemos una solución eficaz y relativamente barata a nuestro alcance que puede ayudar a mejorar la salud de millones de personas”, dice Laura Huffman, directora de The Nature Conservancy. “Ahora sólo necesitamos inspirar a las comunidades a sacar provecho de ello.”

Utilizar árboles para tratar la salud, equidad social y cuestiones ambientales en las ciudades es la “tendencia” que nunca debería haber salido de la moda. Pero proyectos como éste dan esperanza.