Se trata de un proyecto italiano que pone todo su empeño en transmitir a la sociedad la necesidad de utilizar herramientas realizadas a partir de materiales naturales en lugar del plástico, en un intento de reducir la contaminación.

Antes de que el plástico se hiciera omnipresente, muchos artículos de cocina estaban hechos de cerámica. Este movimiento utiliza instalaciones artísticas y un grupo de Facebook para hacer que las personas vuelvan a esas raíces invitando a otros a repensar sus utensilios cotidianos, a sustituir el plástico con materiales sostenibles, y a apoyar a artistas y artesanos.

La fundadora Lauren Moreira, que vive en Italia, eligió al colador como el ícono del movimiento porque “un colador es un objeto que tienen todos los hogares del mundo”, y porque fue el primer utensilio en desaparecer de la producción de cerámica después de que llegó el plástico.

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Moreira se pone todo su esfuerzo en crear conciencia en la sociedad, especialmente en las aulas escolares, donde enseña a los más pequeños los perjudiciales efectos ambientales que acarrea el uso del plástico así como las alternativas ecológicas y mucho más bellas que existen.

«Vengo de Belém, en el estado de Pará, en la Amazonía brasileña. Ahí fue donde comenzó mi pasión por el barro, favorecida por la visión de las ollas de las tribus indígenas presentes en los museos locales, que aprendí a apreciar desde una edad temprana», rememora la artesana, que hoy es también profesora de técnicas cerámicas. Su cruzada contra la contaminación, sin embargo, llegó mucho después; concretamente, en 2013, cuando, en una visita a su país -ahora vive en Frisanco, en Italia- vió las playas a las que solía ir cuando era una niña cubiertas de basura plástica.

‘Más Cerámica Menos Plástico’: la revolución de volver a materiales naturales

Lo maravilloso de la cerámica es que, no importa cuánto duren, no dañarán el medio ambiente si se hacen con esmaltes sin plomo de calidad alimentaria. Comprar cerámica es una forma de apoyar a los artesanos locales, de la misma manera que podría ayudar a los agricultores locales al comprar la comida que se sirve en esos platos.

Hablar de arcilla y hacer que la gente piense en arcilla es «un medio para comenzar la conversación sobre la contaminación plástica», dice Moreira. Seguramente encontrará muchos oyentes, ya que hay algo atractivo en la arcilla, tal vez porque la arcilla fue una vez tan fundamental para la vida de nuestros ancestros.

‘Más Cerámica Menos Plástico’: la revolución de volver a materiales naturales

Fuentes:

https://rolloid.net

http://www.inspimundo.com

https://www.revistaad.es