Necochea llenará su ciudad de frutas orgánicas y gratuitas para todas las personas

Necochea Ciudad Frutal es un colectivo autogestionado que promueve activamente la plantación de árboles frutales en espacios públicos y genera huertas comunitarias en la ciudad de Necochea, al sur de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Este proyecto botánico que quiere transformar la ciudad para darle la posibilidad a todos los vecinos de poder comer frutas sin químicos y sin ningún costo, simplemente sacándolas de los árboles en las veredas inició hace seis años cuando una pareja de amigos decidieron cambiar su alimentación y también la realidad de su ciudad. Querían comer frutas libres de agrotóxicos, pero no tenían lugar: salieron de la casa donde vivían y plantaron un ciruelo en la vereda. Le comentaron la idea a un grupo de amigos y las ganas se contagiaron, así fue como nació Necochea Ciudad Frutal.

 

Necochea está en el medio de una zona de alta exposición de agrotóxicos, en los campos que rodean la ciudad se planta soja y es muy común ver cómo los aviones fumigadores pasan con su carga de tóxicos sobre los campos. Necochea Ciudad Frutal es un grupo de resistencia a todo eso. “Cuando hablamos de soberanía alimentaria significa que yo lo sé cultivar, cosechar, preparar y cocinar». afirma Eugenia Podlesny, una de las creadoras -junto a Juan García– de este proyecto.

¿Cómo se financian?

Eugenia: Somos un grupo autogestivo y nos gusta. Los frutales que plantamos nos dan frutas y nosotros hacemos dulces que vendemos en ferias.

Necochea Ciudad Frutal es uno de los pocos grupos en nuestro país que han decidido cambiar la realidad de la ciudad en la que viven. Saben que no tendrán ayuda oficial, pero esto es una ventaja porque tienen la puerta abierta para recibir ayuda de los vecinos y la de aquellos que entienden que una mejor alimentación depende de acciones directas que tomemos en nuestra vida, todos los días.

Alrededor de Necochea podrá haber miles de hectáreas sembradas de soja, pero dentro de la ciudad, un puñado de niños ya saben cocinar con las hortalizas que cosechan. La soberanía alimentaria está ganando una batalla en la ex ciudad del viento, y hoy Ciudad Frutal. “Hasta la cosecha siempre”, me despide Eugenia, se acaba el tiempo, tiene que ir a trabajar en la huerta.

Fuente: https://www.ecoportal.net/

 

 

Catalina Zimmermann

Fotógrafa, le encanta leer y escribir sobre temas ambientales y, por esta razón, ha estado escribiendo para "El Horticultor" desde 2018.