Colombiano hace Madera con desechos, para acabar con la deforestación

Juan Camilo Solarte Torres, estudiante de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), trabaja en un proyecto que busca reutilizar los desechos plásticos como el polietileno tereftalato (PET) –con el que se fabrica la mayoría de las botellas convencionales de agua– y los residuos orgánicos como la zoca del café, el raquis del plátano y la cáscara de coco, para obtener una madera más resistente y que tenga menor impacto ambiental.

El estudiante propone mejorar la manufactura de madera plástica que se encuentra actualmente en el mercado, mezclando el plástico con la biomasa recuperada de desechos orgánicos de los productos autóctonos de la Región Cafetera.

El material propuesto ayudaría a aumentar los niveles de reciclaje, no genera ningún tipo de contaminación del agua, evita la tala de árboles y la madera plástica resultante no se descompone y es fácil de instalar.

Proceso de producción:

Para fabricar los moldes de madera plástica se mezcla el 85 % de PET con el 15 % de biomasa orgánica de cualquiera de los productos naturales seleccionados. Para obtener la biomasa, el estudiante se basó en productos de la Región como el café y el plátano, y también hizo pruebas con cáscara de coco, ya que este se usa en grandes cantidades como materia prima de una industria de dulces de Manizales.

Después de varias pruebas de ruptura y absorción de agua, el estudiante Solarte determinó que la cáscara de coco es el producto ideal para combinar con el PET, ya que presenta mayor permeabilidad.

Gracias a su resistencia, el material se puede usar en el área agropecuaria para fabricar comederos, postes y pisos. Así mismo en la construcción se pueden hacer escaleras, fachadas, garitas, muelles, puentes, puertas, portones y rejillas, entre otros; y en el círculo mobiliario urbano se puede trabajar en señalizaciones, cercas, parques infantiles y casas para mascotas, entre otros productos.

Calidad y resistencia

Los artículos fabricados con madera plástica cumplen con las propiedades de resistencia que garantizan calidad y sostenibilidad. “Los polímeros se pueden demorar más de 150 años en degradarse; los puede atacar el agua, el viento y la temperatura, y tienen mucha capacidad de aguante; además, tienen muy alta resistencia al impacto”, explica el estudiante.

Además de su carácter ecológico, el material tiene mayor vida útil, es inmune a los insectos y roedores; resistente al impacto, la humedad, la corrosión, los ácidos y los detergentes, entre otros beneficios frente al producto tradicional hecho con madera.

Fuente: https://agenciadenoticias.unal.edu.co/

Catalina Zimmermann

Fotógrafa, le encanta leer y escribir sobre temas ambientales y, por esta razón, ha estado escribiendo para "El Horticultor" desde 2018.