Pueblos originarios están reforestando los Andes

En lo más alto de Sudamérica encontramos bosques del género Polylepis, en una franja de cinco mil kilómetros de extensión que va desde Venezuela, pasando por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y llegando a su distribución más austral en las montañas del centro de Argentina.

Los bosques de Polylepis, conocidos como bosques de queñua o yagual, son un ecosistema único de los Andes, cruciales para el sustento de la biodiversidad local y el suministro de agua de comunidades andinas y amazónicas.

El género de Polylepis está compuesto por 28 especies reconocidas de arbustos y árboles endémicos que crecen en las zonas medias y altas de las montañas andinas, incluso a los 5.000 metros de altitud.

Las funciones de estos bosques son clave para combatir los efectos del cambio climático, pues absorben la humedad de las nubes, liberan el agua en manantiales y ríos, y transforman paisajes secos y erosionados en hábitats óptimos para especies amenazadas.

Durante décadas, la deforestación para la producción de leña y el pastoreo ha disminuido estos ecosistemas, al punto de que hoy solo quedan cerca de 500.000 hectáreas. Pero a través de una nueva iniciativa, comunidades altoandinas, principalmente descendientes incas, están trabajando para recuperar los bosques de queñua y restaurar sus cuencas hidrográficas.

La iniciativa está liderada por las ONGs Global Forest Generation y Asociación Ecosistemas Andinos (ECOAN).

El proyecto Acción Andina, impulsado por Global Forest Generation, está ampliando el modelo de reforestación comunitaria de la Asociación Ecosistemas Andinos (ECOAN) el cual ha plantado 3 millones de árboles nativos, incluidos 1,5 millones de ejemplares de Polylepis, en 19 años.

El enfoque:

El éxito de Acción Andina depende de la expansión de una red de líderes experimentados, con relaciones comunitarias confiables y un profundo conocimiento de la cultura local.

Ahora, los líderes de Acción Andina forjan lazos con las comunidades locales, que se suman a las actividades de reforestación como parte de la antigua tradición indígena de “Ayni” (la ayuda mutua entre los miembros de una comunidad).

Organizaciones aliadas en cada país ayudan a las comunidades a obtener títulos de sus tierras, lo que refuerza su identidad y brinda protección legal contra la explotación de maderera, minera o petrolera.

Fuente: https://www.unenvironment.org/

 

 

 

 

 

 

Catalina Zimmermann

Fotógrafa, le encanta leer y escribir sobre temas ambientales y, por esta razón, ha estado escribiendo para "El Horticultor" desde 2018.